Prótesis de rodilla

La colocación prótesis de rodilla es la operación que se lleva a cabo para tratar la artrosis de la rodilla.

Si la rodilla está dañada por la artrosis, es decir, por el desgaste, actividades normales como caminar, sentarse o levantarse de una silla pueden resultar dolorosas y difíciles. Es posible que la rodilla se note rígida e incluso que no sea posible doblarla como habitualmente; este hecho puede causar problemas al realizar actividades cotidianas como subir o bajar escaleras, utilizar el transporte público, conducir, o dormir por la noche. La pierna también puede verse afectada por la artrosis, lo que da lugar a una curvatura excesiva.

Una colocación de prótesis de rodilla es una operación segura y eficaz que permite aliviar el dolor y mejorar la movilidad.

La operación consiste en la sustitución de la articulación de la rodilla por una artificial que se compone de dos partes – femoral y tibial – y que llevará a cabo la función de la articulación dañada.

¿En qué consiste una operación de prótesis?

Durante la operación, también se restaura la forma original de la pierna. La operación se realiza bajo anestesia regional, que sólo adormece las piernas. Esto significa que el paciente está consciente durante la cirugía, aunque se recomienda un sedante suave para que se sienta somnoliento y relajado.

Es recomendable realizar esta operación cuando se llega al punto en el que el dolor limita las actividades diarias, como levantarse y caminar, y los síntomas no se alivian con medicamentos para el dolor.

Antes de la operación, se evalúa el estado general de salud y el historial médico, se realiza un examen físico y se obtiene el diagnóstico final después de tomar radiografías.

La operación dura menos de una hora. La nueva articulación de rodilla se inserta a través de una incisión en la piel de alrededor de 10 cm de largo. Siempre se administran antibióticos para prevenir las infecciones, heparina para prevenir el desarrollo de coágulos de sangre, y un bloqueador nervioso para mantener el dolor postoperatorio bajo control de forma que no se experimente dolor en ningún momento. También se inserta un drenaje que se retira el día siguiente.

Después de la operación, el paciente es trasladado a la sala de recuperación durante dos o tres horas para monitorizarlo mientras se recupera de la anestesia. Una vez que esté despierto, se le llevará de vuelta a su habitación.

El día después de la operación, empieza el proceso de rehabilitación con la ayuda de una máquina que permite realizar movimientos pasivos sin dolor. El mismo día, también se procura sentarse y tomar unos primeros pasos con la ayuda de muletas. Todos estos procesos se realizan bajo la supervisión de fisioterapeutas que guiarán al paciente a través de todo el proceso de recuperación. El fisioterapeuta enseñará ejercicios específicos para fortalecer los músculos de la pierna y recuperar el movimiento para caminar, subir y bajar escaleras y hacer otras actividades diarias normales.

En la mayoría de casos, es posible volver a casa en el cuarto día después de la operación. Las grapas se retirarán después de dos semanas durante las cuales se recomienda no dejar que la herida se moje.
Al cabo de 3 a 6 semanas después de la operación suele ser posible volver a la actividad habitual. Es común sentir un poco de incomodidad o dolor con el movimiento y por la noche durante las primeras semanas, pero este se va diluyendo poco a poco. Gracias a la prótesis de rodilla, es posible caminar sin dolor, nadar, jugar al golf, ir en coche, en bicicleta, bailar y hacer cualquier tipo de deporte de bajo impacto.

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Prótesis de cadera

La colocación de prótesis de cadera es la operación que se lleva a cabo para tratar la artrosis de la cadera.

Si la cadera está dañada por la artrosis, es decir, por el desgaste, actividades normales como caminar, sentarse o levantarse de una silla, ponerse los zapatos o incluso dormir por la noche pueden ser dolorosas y difíciles.

La colocación de prótesis de cadera es una operación segura y eficaz que permite aliviar el dolor y mejorar la movilidad. La operación consiste en la sustitución de la articulación de la cadera por una artificial que se compone de dos partes, el fémur y el acetábulo, que reemplazan el mecanismo de la articulación dañada.

La operación se realiza bajo anestesia regional, que sólo adormece la parte inferior del cuerpo, aunque se recomienda un sedante suave para que se sienta somnoliento y relajado.

CIRUGÍA DE PRÓTESIS ¿En qué consiste?

Esta operación es recomendable cuando se llega al punto en el que el dolor limite las actividades diarias, como levantarse y caminar, y los síntomas no se alivian con medicamentos para el dolor. Antes de la operación, se evalúa el estado general de salud y el historial médico, se realiza un examen físico y se toman radiografías para obtener el diagnóstico final.

La operación dura menos de una hora. La nueva articulación de cadera se inserta a través de una incisión en la piel de alrededor de 10 cm de largo. Siempre se administran antibióticos para prevenir las infecciones, heparina para prevenir el desarrollo de coágulos de sangre, y un bloqueador nervioso para mantener el dolor postoperatorio bajo control de forma que no se experimente dolor en ningún momento. También se inserta un drenaje que se retira el día siguiente.

Después de la operación, el paciente es trasladado a la sala de recuperación durante dos o tres horas para monitorizarlo mientras se recupera de la anestesia. Una vez que esté despierto, se le llevará de vuelta a su habitación.

El día después de la operación, empieza el proceso de rehabilitación con la ayuda de una máquina que permite realizar movimientos pasivos sin dolor. El mismo día, también se procura sentarse y tomar unos primeros pasos con la ayuda de muletas. Todos estos procesos se realizan bajo la supervisión de fisioterapeutas que guiarán al paciente a través de todo el proceso de recuperación. El fisioterapeuta enseñará ejercicios específicos para fortalecer los músculos de la pierna y recuperar el movimiento para caminar, subir y bajar escaleras y hacer otras actividades diarias normales.

En la mayoría de casos, es posible volver a casa en el cuarto día después de la operación. Las grapas se retirarán después de dos semanas durante las cuales se recomienda no dejar que la herida se moje.

Al cabo de 3 a 6 semanas después de la operación suele ser posible volver a la actividad habitual. Es común sentir un poco de incomodidad o dolor con el movimiento y por la noche durante las primeras semanas, pero este se va diluyendo poco a poco.

Gracias a las prótesis de cadera, es posible caminar sin dolor, nadar, jugar al golf, ir en coche, en bicicleta, bailar y hacer cualquier tipo de deporte de bajo impacto.

¿Qué vida podré llevar después de una operación de prótesis?

Infección protésica

La colocación de prótesis de cadera y de rodilla son las cirugías que más frecuentemente se realizan en cirugía ortopédica.

En la gran mayoría de los casos estas cirugías son un éxito y permiten a los pacientes reanudar sus actividades diarias sin dolor. Pero todo acto quirúrgico no está exento de presentar complicaciones y, un muy pequeño porcentaje de pacientes, alrededor del 1% (es decir uno de cada cien) va a sufrir una infección.

La infección se produce por bacterias que se enganchan a las prótesis metálicas y por este motivo el tratamiento con antibióticos solo no suele conseguir la curación de la infección y se requiere una intervención quirúrgica para ello.

Los pacientes que padecen una infección presentan:

  • Dolor importante en la pierna
  • Inflamación de la articulación
  • Enrojecimiento
  • Calor en la herida

En algunos casos pueden presentar secreción de pus y tener fiebre con escalofríos.

La infección protésica es una complicación que diagnosticada a tiempo y tratada de forma correcta tiene unos índices de éxito muy altos.

Por ello es importantísimo el correcto diagnóstico por un especialista y cuanto antes mejor.

Para llegar al diagnóstico se realiza un estudio radiográfico y es necesario realizar unos análisis sanguíneo par valorar parámetros de infección. Adicionalmente se practicará un estudio del líquido articular para confirmar el diagnóstico y intentar encontrar la bacteria responsable de la infección.
El tratamiento quirúrgico a realizar va a depender de si la infección es precoz o tardía (diagnosticada antes o después de 6 meses de la cirugía).

¿Por qué se infectan las prótesis?

En el primer caso, infección precoz, debe realizarse un desbridamiento (limpieza quirúrgica) exhaustivo cambiando todas las partes de las prótesis que no estén fijas al hueso y posteriormente seguir con un tratamiento antibiótico prolongado.

En las infecciones tardías, dado que se considera que la fijación de las bacterias al metal es sólida se debe retirar toda la prótesis articular.

En el momento de la cirugía se coloca una prótesis temporal de cemento con antibiótico y después de un periodo de unas 6 semanas de tratamiento antibiótico, se coloca una nueva prótesis. Esto se conoce como recambio en dos tiempos y es el método que a demostrado el mayor número de éxitos.

La cirugía se realiza con una anestesia local que duerme solo las piernas, es decir con el paciente consciente pero recomendamos una suave sedación para hacer más llevadero el proceso.

La cirugía dura unas dos horas y se coloca al paciente un drenaje que retiramos al día siguiente, se administra heparina para evitar posibles trombosis y se realiza un bloqueo nervioso para controlar el dolor postoperatorio y conseguir que en ningún momento el paciente sufra el más mínimo dolor.

Después de la cirugía, usted será trasladado a la sala de reanimación donde permanecerá durante dos o tres horas mientras se controla su recuperación de la anestesia. Después que se despierte, será llevado a su habitación.

Al día siguiente de la cirugía el paciente empieza el tratamiento de fisioterapia, suave. El terapeuta físico le enseñará ejercicios específicos para fortalecer su pierna y restablecer el movimiento para caminar, subir y bajar escaleras y para realizar otras actividades cotidianas normales.

Podrá ser dado de alta del hospital en función del tratamiento antibiótico al cabo de un par de semanas después de la cirugía. Las grapas cutáneas se retiran a las dos semanas de la intervención y durante este período es mejor no mojar la herida.

El paciente podrá reanudar la mayoría de las actividades ligeras normales de la vida diaria en unas 3 a 6 semanas después de la cirugía. Es común sentir un poco de incomodidad con la actividad y en la noche durante varias semanas, estas molestias irán desapareciendo progresivamente.

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Recambio de prótesis

La fricción de las prótesis puede provocar la aparición de partículas del material desgastado en la articulación, provocando una inflamación crónica del hueso alrededor de la prótesis (osteólisis) provocando dolor al paciente y molestias al realizar ciertos movimientos de rotación, hasta que se convierte en dolor en carga y finalmente en reposo tras cualquier actividad.

La complejidad de la cirugía de recambio de prótesis reside, no solamente en abordar la articulación por tejidos ya dañados y tejido de cicatrización, también se debe de lograr una buena integración de los implantes en hueso dañados por la osteólisis y el deterioro causado por la movilidad de los componentes sobre el hueso, habiendo de compensar frecuentemente defectos óseos que se han de reparar ya sea con material protésico, injertos de hueso del propio paciente, del banco o substitutos óseos.

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