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¿ Cuánto dura una prótesis articular?

¿Se puede afirmar que una prótesis articular de cadera, rodilla o hombro o cualquier articulación, va a durar toda la vida?

La respuesta claramente es no, lamentablemente hoy en día, la calidad de los biomateriales no nos permite asegurar que una prótesis va a durar toda la vida del paciente. Esto sería la panacea, pero lamentablemente insistimos que a pesar de los avances en tecnología en calidad de los implantes hasta en la técnica quirúrgica misma que realmente ha evolucionado, estamos una situación bastante parecida a la que estábamos hace unos 10-15 años.

Las prótesis tienen una vida útil, las prótesis están sometidas a cargas de fricción y estas cargas de fricción hacen que los biomateriales se desgasten. Sabemos por el histórico y sabemos por registros de prótesis que estas artroplastias puedan durar alrededor de 15 o 20 años, pero se acaban gastando.

Entonces, ¿cómo podemos saber que nuestra prótesis se ha gastado? Pues básicamente, en el  momento en que la prótesis empieza a dejar de funcionar, ésta  provoca dolor y es importante hacer seguimientos con el cirujano cada año o cada dos años, mediante radiografías de control para ir viendo cómo están los implantes o cómo están las prótesis, y en el momento que mediante la radiografía, veamos que hay un desgaste de los implantes o cuando reaparezca un dolor que nos haga sospechar que algo no funciona, es el momento de plantear una nueva cirugía de recambio.

Dr. Llluís Puig Verdié

Cirugía ortopédica y traumatología

Nº Colegiado: 28473

cantidad-calidad

Prótesis articulares: ¡la cantidad sí importa!

La cirugía de substitución articular (colocación de prótesis) es uno de los procedimientos quirúrgicos que más frecuentemente se realiza en cirugía ortopédica. Globalmente, los resultados obtenidos tras la colocación de una prótesis de cadera o rodilla son buenos. En la mayoría de casos, los pacientes están satisfechos: el dolor les desaparece, ganan movilidad, recuperan su actividad perdida y mejoran su calidad de vida, pero esto no siempre es así; un porcentaje pequeño de pacientes sufre complicaciones como infecciones, luxaciones o hematomas y la duración de la prótesis no es eterna.

Desde hace tiempo, se sabe que uno de los factores que influye en el resultado final de la cirugía es el número de operaciones llevadas a cabo previamente por el especialista que la realiza. A mayor cantidad, mejores resultados. Es también conocida la relación inversamente proporcional existente entre el número de cirugías protésicas y las complicaciones después de la operación, es decir, que si nos operamos en un hospital o por un cirujano que realiza muchas intervenciones de este tipo, el riesgo de complicaciones disminuye.

Sin embargo, un dato que no conocíamos hasta ahora y que ha sido publicado recientemente en un trabajo basado en los datos de los registros de prótesis Nórdicos (1) (Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca) es que la supervivencia de las prótesis, es decir, “lo que duran”, está también íntimamente ligado al volumen de prótesis que ha implantado el cirujano que realiza la operación. Los autores, después de analizar más de 400000 cirugías protésicas con un seguimiento de 15 años, concluyen que la probabilidad de que la vida de la prótesis sea mas larga es muy diferente si la prótesis se coloca en un centro donde se implantan menos de 50 prótesis al año que en otro con mayor volumen.

En cirugía protésica, ¡la cantidad sí importa! Si se tiene que operar de una prótesis articular, busque cirujanos y centros que realicen un alto número de operaciones al año. Con ello, minimiza el riesgo de sufrir complicaciones y, lo que es más importante, aumentamos la “vida” de la prótesis.

 

(1) Glassou EN, et al., Association between hospital procedure volume and risk of revision after total hiparthroplasty: a population-based study within the Nordic Arthroplasty Register Association database, Osteoarthritis and Cartilage (2015).

Infección protésica

Infección protésica ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?

La infección de una prótesis articular es una de las complicaciones mas graves y mas temidas que puede aparecer tras la cirugía. Ocurre solo en una de cada 100 operaciones y, aunque finalmente se consigan curar casi todas, el peaje a pagar es alto. El tratamiento consta de una o varias cirugías,  ingresos en clínica prologados y tratamientos antibióticos de varias semanas con sus posibles efectos secundarios.

¿Esto ha sido siempre así? No. En la década de los setenta no existía curación para este problema. Padecer una infección de una prótesis equivalía, en el mejor de los casos, a perder el movimiento de la articulación (artrodesis), o a sufrir una amputación y, en los casos mas graves, los pacientes podían llegar a fallecer. No se conocía tratamiento efectivo para la infección protésica.

En 1983,  John Insall  publicó un artículo que revolucionó este campo. Expuso el resultado de aplicar una nueva estrategia: el recambio en dos tiempos. El cirujano debía extraer la prótesis, someter al paciente a 6 semanas de infección de una prótesis articulartratamiento antibiótico a través de sus venas y, finalmente volver a colocar una nueva prótesis. Con este modelo,
Insall consiguió curar 11 pacientes, ¡todo un éxito! En ese momento, los cirujanos desconocían por qué el tratamiento antibiótico no era capaz de curar una infección protésica a pesar de que los antibióticos eran fármacos muy efectivos frente a otras infecciones. Unos años después, en 1985,  J Williams Costerton demostró que las bacterias tenían la capacidad de adherirse a los metales, multiplicarse y formar una estructura (biopelícula) con varias capas que impedían que los antibióticos llegaran a ellas, haciendo este tratamiento ineficaz.

¿Se ha avanzado algo desde entonces? Pues, sorprendentemente, ¡no! Si repasamos las guías de recomendaciones de la AAOS (Asociación de Cirujanos Ortopédicos de Estados Unidos) descubrimos que siguen recomendando la misma pauta de actuación propuesta por John Insall en 1983. Durante los últimos 30 años se ha mejorado muchísimo en el conocimiento de las biopelículas y en su diagnóstico, han aparecido nuevos antibióticos y se conocen cuáles pueden ser útiles en estos pacientes. Además, han surgido trabajos que alertan de las posibles complicaciones de la estrategia clásica de dos tiempos. Por todo ello, parece lógico pensar en utilizar nuevas tácticas basadas en el conocimiento actual que mejoren el resultado de la técnica utilizada hasta ahora y que evite sus complicaciones. El recambio en un tiempo (extraer la prótesis, limpiar todo el tejido no sano y realizar tratamientos dirigidos) con la ayuda de tratamientos antibióticos efectivos y personalizados y bajo un abordaje multidisciplinar – colaborando estrechamente cirujanos ortopédicos con infectólogos y microbiólogos – parece, a todas luces, el más lógico y prometedor.

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