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¿Por qué se intenta alargar la operación de prótesis con otras vías que no sean quirúrgicas, como las infiltraciones?

La cirugía de sustitución protésica, que puede ser tanto de rodilla como de cadera, es una de las cirugías con mejores resultados que hay en el mundo de la cirugía ortopédica.

La mayoría de los resultados de la cirugía de sustitución protésica son fiables y reproducibles, pero también es cierto que hay un porcentaje de complicaciones, el más grave, la infección, pero hay otras complicaciones como la luxación o la persistencia de dolor.

Esto hace que un pequeño porcentaje de pacientes aun estando operados tienen un mal resultado, por ese motivo solo hay que operar a pacientes que realmente tengan una mala calidad de vida provocada por la artrosis.

 

No hay ningún tratamiento alternativo que se haya demostrado ser efectivo para curar la artrosis, lo único que se ha demostrado que puede ayudar a mejorar los síntomas de la artrosis es la actividad física, tener un buen tono muscular.

 

Las inyecciones con infiltración nunca son del todo inocuas ya que siempre hay algún fármaco que puede tener un efecto indeseable o riesgo de infección, en ningún caso son curativas y lo máximo que se puede esperar es un alivio del dolor temporal y que en el mejor de los casos, no dura mas de 6 meses.

Las inyecciones con infiltración se indican en pacientes que por motivos médicos, con patologías cardiacas, pulmonares, etc. no se pueda operar, o personas que por su situación familiar, social, en este momento no se pueda operar. También hay pacientes  que voluntariamente no se quieran operar, entonces las inyecciones con infiltración tienen el objetivo de mejora sintomática de un periodo de tiempo corto.

 

Dr. Lluís Puig Verdié

Cirugía Ortopédica y Traumatología

Nº Colegiado: 28473

 

 

Tengo una prótesis infectada ¿se puede curar?

¿Podemos llegar a curar una infección protésica? La respuesta es sí.

Las infecciones protésicas, son complicaciones graves, pero de todas las complicaciones, probablemente sean las que tienen una tasa de curación más elevada.  El tratamiento sin embargo, es largo y costoso, dado que con bastante probabilidad, va a requerir de una cirugía y de un tratamiento antibiótico prolongado en el tiempo.

Básicamente existen dos tipos de infecciones, las que denominamos infecciones agudas, aquéllas que aparecen  durante los primeros tres meses después de la implantación de una prótesis y,  las infecciones que denominamos crónicas,   aquellas infecciones que aparecen a partir de los tres meses, incluso hasta al cabo de dos años de la implantación protésica.

En las infecciones agudas, habitualmente el tratamiento consiste en una cirugía, donde se abre la articulación y se lleva a cabo una limpieza exhaustiva, seguida de un tratamiento antibiótico adecuado, para combatir el germen responsable de la infección.

En las infecciones crónicas, el tratamiento consiste en una cirugía donde se procede a  la extracción de la prótesis, dado que sino la extraemos no lograremos combatir la infección. En dicha cirugía se deja un espacio articular con un espaciador de cemento y antibióticos que nos permite mantener el espacio articular y evitar se colapse, Posteriormente recetaremos un tratamiento antibiótico, de una duración aproximada de unas seis semanas. A medida que la evolución del la articulación , así como la de los parámetros de las analíticas del paciente nos muestren que la infección ha remitido, deberemos llevar a cabo una nueva cirugía para colocar una prótesis definitiva.

Con estos tratamientos se alcanzan curaciones por infección por encima del 95%.

 

Dr. Lluís Puig Verdié

Cirugía Ortopédica y Traumatología

Nº Colegiado: 28473

 

Infección protésica

Infección protésica ¿De dónde venimos y hacia dónde vamos?

La infección de una prótesis articular es una de las complicaciones mas graves y mas temidas que puede aparecer tras la cirugía. Ocurre solo en una de cada 100 operaciones y, aunque finalmente se consigan curar casi todas, el peaje a pagar es alto. El tratamiento consta de una o varias cirugías,  ingresos en clínica prologados y tratamientos antibióticos de varias semanas con sus posibles efectos secundarios.

¿Esto ha sido siempre así? No. En la década de los setenta no existía curación para este problema. Padecer una infección de una prótesis equivalía, en el mejor de los casos, a perder el movimiento de la articulación (artrodesis), o a sufrir una amputación y, en los casos mas graves, los pacientes podían llegar a fallecer. No se conocía tratamiento efectivo para la infección protésica.

En 1983,  John Insall  publicó un artículo que revolucionó este campo. Expuso el resultado de aplicar una nueva estrategia: el recambio en dos tiempos. El cirujano debía extraer la prótesis, someter al paciente a 6 semanas de infección de una prótesis articulartratamiento antibiótico a través de sus venas y, finalmente volver a colocar una nueva prótesis. Con este modelo,
Insall consiguió curar 11 pacientes, ¡todo un éxito! En ese momento, los cirujanos desconocían por qué el tratamiento antibiótico no era capaz de curar una infección protésica a pesar de que los antibióticos eran fármacos muy efectivos frente a otras infecciones. Unos años después, en 1985,  J Williams Costerton demostró que las bacterias tenían la capacidad de adherirse a los metales, multiplicarse y formar una estructura (biopelícula) con varias capas que impedían que los antibióticos llegaran a ellas, haciendo este tratamiento ineficaz.

¿Se ha avanzado algo desde entonces? Pues, sorprendentemente, ¡no! Si repasamos las guías de recomendaciones de la AAOS (Asociación de Cirujanos Ortopédicos de Estados Unidos) descubrimos que siguen recomendando la misma pauta de actuación propuesta por John Insall en 1983. Durante los últimos 30 años se ha mejorado muchísimo en el conocimiento de las biopelículas y en su diagnóstico, han aparecido nuevos antibióticos y se conocen cuáles pueden ser útiles en estos pacientes. Además, han surgido trabajos que alertan de las posibles complicaciones de la estrategia clásica de dos tiempos. Por todo ello, parece lógico pensar en utilizar nuevas tácticas basadas en el conocimiento actual que mejoren el resultado de la técnica utilizada hasta ahora y que evite sus complicaciones. El recambio en un tiempo (extraer la prótesis, limpiar todo el tejido no sano y realizar tratamientos dirigidos) con la ayuda de tratamientos antibióticos efectivos y personalizados y bajo un abordaje multidisciplinar – colaborando estrechamente cirujanos ortopédicos con infectólogos y microbiólogos – parece, a todas luces, el más lógico y prometedor.